Si un disco duro falla pueden suceder tres cosas. Por un lado el denominado fallo lógico, cuando los componentes no sufren daños físicos pero por culpa de un formateo accidental o un sistema de archivos corrupto el disco no es capaz de buscar y encontrar su propia información. Sin embargo, a menos de que se sobreescriba la información, los datos siguen existiendo en el disco duro (HDD).

Más problemático suele ser el fallo eléctrico de la placa base de un disco duro, cuando sí se produce el daño eléctrico de alguno de sus componentes.

Mucho más problemático suele ser el fallo mecánico de un disco duro, cuando sí se produce el daño físico de alguno de sus componentes. Por ejemplo, cuando el cabezal entra en contacto con el disco en un impacto equivalente al de un avión golpeando el suelo tan duramente que deja una marca sobre el asfalto.